El envasado de alimentos se divide en dos grandes familias. Las máquinas verticales VFFS desenrollan la película, la forman en un tubo sobre un cuello, dosifican el producto desde arriba y sellan — ideales para granulados, snacks, polvos y trozos congelados. Las horizontales flow-pack llevan película y producto en paralelo y envuelven cada pieza individualmente — ideales para barritas, galletas, bombones sueltos y artículos rígidos estrechos. Elegir la familia equivocada es el error más caro de esta clase.
Se pide habitualmente por rango de anchura de bolsa, anchura y espesor de la película, salida máxima (bolsas/min), tipo de sellado (cold seal, mordazas, ruedas giratorias) y opción de inyección de gas. La trampa: las bolsas/min de catálogo se obtienen sobre granulado tipo agua. El producto real, con finos, formación de puentes y formas irregulares, suele ir un 30–50% más lento hasta dimensionar bien el alimentador. Por eso el alimentador aguas arriba — sinfín, multicabezal, transportador — forma parte de la especificación de envasado, no es un accesorio.
Dos errores frecuentes: pedir 'bolsas/min' sin precisar la mezcla de SKUs entre las que la máquina debe alternar (un sobre de especias de 20 g y una bolsa de azúcar de 1 kg no son la misma máquina); y cotizar sobre película fina y luego necesitar película más gruesa para exportar — las mordazas y el par del motor deben dimensionarse para el peor caso desde el principio.
Nuestro enfoque: fabricamos envasadoras verticales y horizontales para alimentos y no alimentos, con control PLC que reduce desperdicios y mejora el sellado. La línea se amplía con etiquetado, inyección de gas y carcasas inoxidables para zonas higiénicas. La primera conversación es sobre su producto, su mezcla de SKUs y lo que ocurre antes y después — paletizado, encajado — porque el envasado solo tiene sentido si encaja con el resto.
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